
Y éste es el absurdo que me he propuesto subsanar escribiendo dos cosas buenas y planteando una queja más justificada que una rayuela, no necesariamente de Cortázar, o de él, como prefiera el culto lector.

Primera consideración




Normalmente, si es posible, más que obvio (a veces aclaro cosas tan evidentes que...), me siento en el asiento del pasillo del primer asiento doble, es decir, junto a la puerta de ascenso. De aquí es que estoy emplazado en un lugar súper estratégico para percibir lo que sucede.
Hace menos tiempo, ha comenzado a suceder otra cosa importante: los pasajeros se despiden del colectivero cuando descienden por la puerta delantera, en clara transgresión de las normas vigentes pero no estoy escribiendo sobre eso.
En este caso, de manera similar al anterior, también hay colectiveros que responden, y otros no. ¿Cuál será la clave oculta?

Pasados algunos días, pensé qué podría haberle sucedido al pobre fulano para tener esa reacción. Supuse que puede haber pensado que estaba burlándome de él, que mientras bajaba le daba a entender: "yo me voy a festejar mientras vos te quedás laburando, parapanpán, parapanpán..."
Un tiempo indeterminado después, volví a saludar al subir y al bajar, tal como lo sigo haciendo en esta actualidad actual.
Y así voy, con mi carreta en flor.
Segunda consideración
Esto es algo que ha comenzado a suceder más recientemente. Estamos hablando (me fascina el plural mayestático) de la antigua usanza de ceder el asiento, en un colectivo repleto de pasajeros, a personas mayores, a saber.
Un tiempo indeterminado después, volví a saludar al subir y al bajar, tal como lo sigo haciendo en esta actualidad actual.
Y así voy, con mi carreta en flor.
Segunda consideración
Esto es algo que ha comenzado a suceder más recientemente. Estamos hablando (me fascina el plural mayestático) de la antigua usanza de ceder el asiento, en un colectivo repleto de pasajeros, a personas mayores, a saber.

Algo que me parece sumamente importante es destacar las dos franjas sociales que en su mayor parte se comportan de esta manera: las chicas y chicos de alrededor de 10 años de bajos recursos, y los jóvenes (chicas y chicos) flirteando por los años 20, estudiantes, empleados, transeúntes, etc. Incluso hay quienes coleccionan estampillas, ósea, son filatelistas.
En razón de que me propuse hacer una consideración positiva, no digo nada de los que se hacen los opas, miran por la ventanilla, mandan mensajitos por el celular, leen el diario desaforadamente, etc.
Ni recuerdo tampoco a la nueva especie de monstruos que viene gestándose desde hace un tiempo: los niños reyes del mundo, malcriados por sus padres, sus abuelos, el resto de la familia, como si fueran... ¡Me producen un revoltijo, doña, que ni le cuento!
Una queja
Me pasma la densidad mental de algunos proyectistas, o lo que sean, en el mundo de las carrocerías.
¿Cómo no llegan ni a vislumbrar que una persona alta se puede agachar y que, por el contrario, una persona petisa no se puede estirar más allá de lo que le permite su escasa estatura?

Para peor, los últimos colectivos de esta nueva generación que han comenzado a circular hace unos dos meses, son mucho más altos, pero les han puesto unas argollas que cuelgan del fierro sujeto al cielo. Es tan corta la correa que los sostiene, que resultan igualmente inaccesibles.
Veámosle el lado positivo: tienen equipos de aire acondicionado. Es decir, si puedo, voy a viajar en la planta alta, con calor y sujeto a lo que sea.
===================================================
![]() |
Me dijeron que. |
Carloncho:
ResponderBorrarYo hago lo mismo, eso de saludar a los colectiveros. Como contaste, muchas veces no me responden. Se me ocurre pensar: no será que están cansados de saludar? Yo saludo a uno o dos por dia. Ellos a cuántos?
La altura de los colectivos me mata! Me sacudo como en una coctelera. Comparto lo que decís.
Chau.
es lindo esto me gusto
ResponderBorrar