domingo, 6 de julio de 2014

Coherencia, sinceridad, solidez, claridad.





¿Saben qué? Lo más seguro es que una amiga mía me diría (de llegar a contarle que me desmayé cuando vi esta propaganda por primera vez), lo siguiente:


- "Lo que pasa es que vos hilás demasiado fino... Poné la mente en blanco..."

Sugerencia probadamente inapropiada e ineficaz, y ella lo sabe. No puedo llevarla a cabo por decreto, tan sólo por decidir no hacerlo, como si tuviera nada más que apretar algunos botones al mejor estilo de simpático robotito de peluche recién hervido.

No sólo veo los comerciales como espejitos de colores en movimiento, sino que los miro, es decir, presto atención a lo que veo. Y en ese sencillo pero estúpido momento, pierdo como en la Guerra de las Galaxias.

Hoy me toca pedirles que observen detenidamente esta publicidad. ¡Está buenísima! Imposible que no sea así cuando se trata de...  "¡Autoahorro Volkswagen!"




Vuelvan a mirarla, por favor se los pido (sintaxis de telenovela que detesto). ¡Dura nada más que 35 segundos!







En tu vida pueden cambiar muchas cosas.

¡¡¡ MENOS TU CUOTA !!!

DIOS NO LO PERMITA Y SANTA RITA LA MANTENGA.

---------------------------------------------------------------------

Voy a describírsela porque estoy seguro de que se perdieron más de la mitad de todas las enseñanzas fabulosas que nos transmite.

Comenzando, el nene se despide de su amiguita en la puerta. ¿Estás loco, acompañarla a la parada del colectivo o a que tome un taxi? Además de que en la época en que se hizo esta propaganda no había ni una pequeñísima pizca de inseguridad, tampoco había ni una pequeñísima pizca de cortesía o caballerosidad.

Por si no te diste cuenta, la Edad Media fue hace siglos; si no me equivoco, antes de que Dios creara el Universo. ¡Caballero, faltaba más!

Si no basta que el nene varias veces le diga "chau" y el padre, simpático, imite a su querido nene, entonces todo se pudrió vilmente, como el vil metal aquí por siempre reivindicado, digo y punto.

El padre, disimulando su natural curiosidad, pregunta un tanto cómplice:

- Ésta no es la de la semana pasada, ¿no? 

Y el nene responde:

- No, viejo...

sin agregar, "... más que obvio", texto que su rostro trasluce de muy buena fe.

Entonces el padre lo reprime cariñosamente, con una coherencia y sinceridad que impactan indoloras en el plexo solar de los televidentes:

- Ojalá algún día te enamores como me enamoré yo de tu vieja...

y besándolo en la frente con amor profundo, añade:

- ... ya te va a llegar...

---------------------------------------------------------------------

La escena cambia sin pestañar. El padre y el nene ahora están departiendo (vaya uno a saber de qué) en un bar, café mediante (cortado en jarrita).

Y así, de tan tranquilos que están, entra una chica, re-simpática (creéme o me vuelvo estatua de sal), que saluda al padre con un ligero pero indubitable beso en la boca.

- Hola, mi amor... / Hola, mi amor...

... se entrecruzan entre el padre y su amante. Ésta, con total naturalidad, lo saluda (¿Cómo estás) y, dándose cuenta de que el hijo está presente, gira y dice:

- ¡Ay, éste es tu nene! ¡Hola, ¿cómo estás?!

La amante, con más toques de genialidad, afirma astutatmente: 

- Ahora te conozco... ¡ Estadística II !

Con mansedumbre patibularia, el nene afirma y aclara:

- Con Rodríguez, a la mañana...

La amante confirma:

- ¡Sí, mirá!

El padre, solícitamente generoso, sugiere:

- Podrían estudiar en casa si quieren...


MIENTRAS TANTO, en esta imperdible escena en el bar, doy por descartado que viste que hay un letrero que cruza la pantalla con total disimulo. Por esto mismo, es que la reiteré para que no te pase inadvertida.

==================================================



6 comentarios:

  1. "Excelente"... que gente simpática (!), y ubicada... Uno se queda sin palabras

    ResponderBorrar
  2. Me da un poco de odio... que nos tomen por idiotas....

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Me parece que no usás el adjetivo correcto; no es "idiotas", es TARADOS, no sé, digo...

      Borrar
  3. Alvaicoque Virtus Quoque7 de julio de 2014, 12:41 p.m.

    Me hace pensar en la siguiente historia : Estaba un sabio enseñando a sus discípulos, cuando llega un antiguo discípulo y empieza a insultar al sabio. El se queda mudo y sin reacción. Al cabo de un momento, el discípulo se cansa y se va. El sabio continúa su charla. Pero más tarde, vuelve el discípulo incorrecto, y de nuevo lo vuelve a insultar, esta vez con más fuerza. El sabio, impávido. Cuando el discípulo se va, los otros le preguntan : por qué no reaccionó ante tanta injusticia y desorden? El sabio les dice : si alguien les trajera un regalo y ustedes no lo aceptan, a quién pertenece el regalo? Los discípulos contestan que al que lo trajo. El sabio responde : pues es lo mismo en este caso.

    La historia original debe ser más linda y mejor contada, pero lo esencial es esto.

    Luchemos para que no se cometan actos indignos del hombre, pero no nos dejemos alcanzar o herir por la maldad que puedan suponer.

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. ¡Muy buena la historia!
      ¡Y qué validez tiene aplicable a casi todas las cosas de la vida!
      Gracias por ponerla.

      Borrar